No es lo que piensas, sino cómo lo piensas

Apenas en noviembre pasado hubo una breve polémica en redes sociales sobre el asunto de que los manifestantes “violentos” en las marchas en la Ciudad de México eran “infiltrados” y “provocadores del Presidente Peña Nieto“.

En ese entonces afirmé que para rechazar esas acciones no es necesario inventar extremos que no pueden ser probados, y que de hecho existe evidencia suficiente para descartar esa hipótesis.

El buen Javier Hernandez Alpizar entonces cayó en ese error de razonamiento, que expliqué en este pequeño artículo titulado Polos y falacias.

Ahora vuelve a ocurrir lo mismo:

En su artículo de hoy titulado De las solidaridad con el zapatismo, el ataque de los bots de Peña y otras cosas, puede leerse cómo una observación superficial y de un desconocimiento del funcionamiento de las herramientas de búsqueda de contenidos en Twitter, aunado a una aparente barrera cultural que impide comprender que no sólo los bots de Peña Nieto escriben en japonés, sino que cerca de 130 millones de personas en el mundo se comunican en ese idioma, han llevado a Alpizar a tropezar de nuevo con el mismo agujero.

Su error comienza al buscar en Twiter no por hashtags, es decir, una palabra con el prefijo “#“; él busca “ezln” y “zapatistas” en lugar de “#ezln” y “#zapatistas“. Claro que cuando hace la búsqueda de forma incorrecta le serán desplegadas las conversaciones públicas de un usuario de nombre @EZLN_Marcos, quien parece ser japonés y que de vez en cuando envía tuits en su idioma sobre el zapatismo y eventos de represión en México.

Claro que no sabemos japonés, pero existen herramientas de traducción que permiten darnos cuenta que se trata de conversaciones y saludos entre personas que se conocen, aparecen en resultados de búsqueda debido al nombre del usuario que comento, es algo explicable.

Ahora, el ejercicio consiste en que nos hagamos algunas preguntas: ¿qué hechos tenemos frente a nosotros? ¿cuál es nuestra hipótesis para explicarlos? ¿tenemos evidencias o indicios que soporten nuestra idea?

Se asegura que son “bots” (o sea, cuentas que no pertenecen a personas reales y que publican de acuerdo a un programa informático para bombardear de tuits) y que además son del Gobierno Federal Mexicano (o sea, de Peña Nieto). ¿Contamos con alguna prueba de ello? ¿Los indicios que hemos encontrado alcanzan y son suficientes para sostener al menos temporalmente semejante extremo de afirmación?

Igual que en noviembre pasado que se acusó a jóvenes anarcos de ser provocadores pagados por Peña, ahora tenemos a tuiteros acusados de ser bots de Peña. ¿Coincidencia? No, estamos ante la misma forma errónea de razonamiento, se trata de un problema no tanto sobre lo falso de la conclusión, sino de error en el camino para llegar a ella.

¿Porqué se vuelve a cometer el mismo error? Quizás porque lo que se corrigió en noviembre pasado fue sólo la conclusión (que los anarcos no son provocadores del gobierno), en lugar de haber corregido el mecanismo de razonamiento. De ahí la necesidad de lidiar con problemáticas epistemológicas (que probablemente parecen aburridas) en lugar de simplemente decirle a los lectores cuál es la conclusión correcta a la que deben llegar. Tenía razón Christopher Hitchens en su libro Cartas a un joven disidente: “La esencia de una mente independiente descansa no en qué piensa, sino en cómo lo piensa“.

Hablando de zapatismo, debería ser obligado para todos nosotros seguir la máxima: importa más el camino que el destino.

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